MANUEL EMILIO PRIETO PEÑA


Manuel Emilio Prieto Peña fue el cuarto hijo del matrimonio de Esteban Santos Prieto Peña y Carmen Buenaventura Peña de Prieto. Nació en San Pedro de Macorís el 27 de junio de 1909. Realizó sus estudios primarios y secundarios en escuelas públicas de su ciudad natal.

Hizo estudios artesanales en Santo Domingo. Luego de sus estudios de pedagogía, el consejo Nacional de Educación lo acreditó con un Diploma con el cual podía ejercer las labores de maestro Normal de Segunda Enseñanza, labor que realizó por muchos años. Estudió por correspondencia plomería, electricidad, radiotécnia, carpintería y otras mas.

A los 18 años de edad era maestro. Y mientras definía su campo de estudios profesionales, alternaba la docencia con el cultivo de algunas artes manuales, como tallas en madera, repujado en piel, madera y vidrio además de incursionar en breves ensayos literarios con un peculiar estilo, muy hermoso, impregnado de un profundo y emocionado calor humano.

Tuvo un carisma muy especial para la Enseñanza. Se diría que era el pedagogo nato, con particulares aptitudes organizativas que le permitieron impartir el dinamismo y funcionalidad a sus diversas labores dentro de la educación pública. Siempre estuvo animado del intimo deseo de transmitir sus conocimientos lo mas ampliamente posible y de despertar en sus alumnos la inquietud por la riqueza que constituye el Estudio y el conocimiento y cultivo de las Ciencias y las Artes.

En la década del 30 participó en todos los cursos de capacitación, en seminarios y congresos patrocinados por la Secretaría de Estado de Educación. Dictó conferencias y charlas en los Ayuntamientos, Clubes de Recreo y Clubes Rotarios de su pueblo.

Fue Director y Profesor de la Escuela Primaria de Varones, Profesor de la Escuela primaria que dirigía la Prof. Casimira Hereaux, estos en San Pedro de Macorís. Fue Inspector de Instrucción Pública primero con asiento en San Pedro de Macorís y después con asiento en Monte Plata.

Fue Encargado especial de la Secretaría de Estado de Educación para estudiar y dirimir conflictos administrativos-docentes surgidos en centros escolares a niveles primario y secundario en las localidades de La Romana y Azua.

Le cabe la honra de haber sido el primer Director y Organizador primero en la Nueva Escuela Normal Superior en 1939 que luego pasó a ser el Liceo de Educación Secundaria José Joaquín Pérez y después del Liceo de educación Intermedia Gastón F. Deligne.

Durante su carrera docente el Ayuntamiento de San Pedro de Macorís le otorgó un Sentido Voto de Reconocimiento por su labor como Maestro, Organizador y Director de Escuelas así como por su inteligente y loable labor como Inspector de Instrucción Pública.

Mas tarde se inscribe en la Universidad de Santo Domingo, en la carrera de medicina, pero al ser ésta muy costosa, impelido por necesidades económicas se cambió a Ingeniería civil, para la cual tenía también brillantes aptitudes.

Es aquí en esta universidad que se gradúa primero de agrimensor y posteriormente sigue sus estudios universitarios y se diploma con el título de Ingeniero Civil.

Desempeño diferentes funciones en el campo de la agrimensura, primero como topógrafo ayudante de ingeniero en construcciones de carreteras del pais, después fue oficial topógrafo de los Exploradores Dominicanos y fundador de los Scouts Marinos.

Fue Inspector al servicio de la Secretaria de Obras Públicas en el ramo de las construcciones, luego fue Encargado de Mensura Catastral de los solares del Municipio de San Pedro de Macorís.

También laboró como Ingeniero del Ayuntamiento de su pueblo natal y durante su gestión entre otras loables realizaciones, promovió personalmente la adquisición de fondos a nivel privado y además construyó la Escuela e Iglesia de Guayacanes.

El mismo año que termina la segunda guerra mundial, se radica en la ciudad de Nueva York, en los Estados Unidos, en busca de
nuevos horizontes, pero al cabo de un año regresa a su pais de origen ya que no le gusta la vida en ese pais. 


Por su forma recta y sus grandes servicios a la patria y luego de una visita que le hace a un amigo de infancia en la cárcel de la Victoria, a la semana siguiente recibe en su residencia de San Pedro de Macorís, recibe un telegrama de Trujillo, en la que se le citaba en el Palacio Nacional. El propio Trujillo luego de hacerle un recuento de su vida y de decirle quien era Manuel Emilio Prieto, le dijo que el necesitaba una persona seria como él, para que fuera Sindico de la Ciudad de San Cristóbal, que le perecía, el le contestó que el aceptaba lo que el quisiera y así lo hizo, aceptó.

Su hermanos a tono de broma, le decían que de ahí el saldría o Secretario de Obras Públicas o preso en la cárcel, pero que se inclinaban mas a los segundo que a lo primero.
Se muda a San Cristóbal y empieza a arreglar la ciudad y a hermosearla, y a dedicarse a las obras públicas urbanas. Se granjea la amistad de los munícipes y al cabo de los unos meses la Sala Capitular le otorgó un Voto de Reconocimiento por su eficiente labor dentro de su gestión. Parece que personas envidiosas que no pueden ver el gesto noble en los otros, se inventaron la calumnia de que el estaba haciendo malos usos de los fondos del Ayuntamiento y que los había malversado. Trujillo lo manda a meter preso y se le pasa juicio a él y a toda la Sala Capitular de Ayuntamiento que había firmado dicho homenaje. El Fiscal pidió la absolución y entre otras cosas para defenderlo dijo que ahí no se había gastado ni para comprar tabaco. El fiscal también fue metido preso.

Fueron condenados a seis meses de prisión y a no poder ejercer su profesión por un año. Cuentan que cuando estuvo en la cárcel, como era querido por todos en la ciudad y sabían que el no era merecedor de ese trato, la puerta de su celda no ce cerraba con llave. Además le guardaron la consideración de dejarlo ver de sus hermanos y familiares a cualquier hora y cualquier día.

Eran los primeros días de diciembre cuando se realizó el juicio y la condena, pero no pasó mucho tiempo, cuando llegó el indulto y el restablecimiento de todos sus derechos antes de que llegara la noche de Navidad.

Trabajo en los ingenios del este, primero como Ingeniero Jefe en replanteo de líneas férreas del Ingenio Santa Fe y luego fue Ingeniero jefe en la Superintendencia de Construcciones del central Romana Corporation. 
Vivió en diferentes localidades del pais, tales como San Pedro de Macorís, Santo Domingo, San Cristóbal, Central Romana y La Romana.


Manolo como cariñosamente era conocido en la familia y amistades cercanas, tuvo como rasgo noble y relevante de su temperamento, su desprendimiento de los intereses materiales. Cuando emprendía una tarea, o cuando realizaba un trabajo, sólo tenía como meta realizarlo con la mayor perfección posible, sin tener en cuenta las ganancias materiales que de ello pudiera derivarse. Le gustaba hacer las cosas bien hechas. Y casi sin caer en la cuenta, con una espontaneidad encomiable, era feliz sirviendo a los demás. Lo mismo restaurando un juguete de niño, como desprendiéndose del único peso que poseía para dar alimento a alguien con hambre o para la medicina de un enfermo pobre. En verdad virtudes heroicas lo adornaron.

Amó a su Macorís con amor entrañable y soñó con el futuro promisorio de su pueblo, trabajó esforzadamente para lograr este objetivo, con afán, con desinterés, con honestidad y eficiencia en todos los ambientes en los que ofreció sus servicios, fruto de su elevada capacidad profesional y de sus valiosas virtudes cívicas y morales.

Fue inteligente, honesto, capaz. Sensibilizado tanto frente a la belleza de la creación como ante el dolor humano. Sentía y vivía el orgullo de ser dominicano de ser macorisano. Y siempre responsable y valientemente actuó con justicia.

Contrae matrimonio con la joven petromacorisana Hortensia Caldentey Ordóñez, hija de Bartolomé José Caldentey y Francisca Ordóñez de Caldentey, ambos inmigrantes de la Isla de Mallorca, España. Con ella procrea dos hijos, primero a Carmen María y luego a Miguel Esteban. Su concepto firme y elevado de la fidelidad conyugal le permitió ser modelo de esposo y de padre. Y fue feliz en un hogar cimentado en la comprensión y en el verdadero amor.

Comenta su esposa, cito: "Sin que se considere una inmodestia de mi parte, creo que Manuel Emilio Prieto ha sido un macorisano de quien San Pedro de Macorís puede sentirse orgulloso. El testimonio de su vida es el mas valioso aporte a su Macorís y el mismo enriquece y honra su Historia."

Vuelvo a citar a su esposa, cito: "Permítame expresar el siguiente criterio: Creo firmemente que el mas valioso de sus galardones es el callado y sincero reconocimiento de miles estudiantes, gran número de los cuales sirven hoy como ciudadanos probos y útiles a distintos niveles, que recibieron orientación, instrucción y guía a través de sus amplios y profundos conocimientos en el campo del Saber, de su generoso espíritu de servicio y de acrisolada honestidad." cierro ambas citas.


Muere el 19 de febrero de 1957 en la ciudad de Santo Domingo en los días en que el mismo dirigía la construcción de la tumba familiar donde el año anterior había enterrado a su madre, en el Cementerio Nacional de la Máximo Gómez, de la ciudad de Santo Domingo. Falleció de un ataque al corazón que le fulminó la vida. Para ese tiempo el Central Romana se aprestaba a enviarlo a Guánica Central en Puerto Rico, como Ingeniero Observador de las instalaciones de azúcar a granel.

El Central Romana Corporation, le otorgó un Voto Póstumo de reconocimiento por su eficiente labor, a través del Asistente del Administrador, Sr. C.H.Stone.

También recibió de la Casa de Puerto Rico, Inc., de La Romana, un Voto póstumo de reconocimiento por sus eficientes y desinteresados servicios profesionales a esa entidad.

Nota del Autor.

Fallece durante la construcción del Panteón Familiar de los Prieto Peña, en el Cementerio Nacional de la Máximo Gómez, donde yacían los restos de su mamá fallecida un año antes y posteriormente los restos de su padre que fueron trasladados de su tumba en San Pedro de Macorís. Su restos fueron inhumados en 1999 y trasladados al Cemneterio Cristo Redentor en el Panteón de sus hijos en ese recinto. Fue sepultado en el primer nicho construido a ese momento.